sábado, 27 de septiembre de 2014

Escribe con palabras grandes
que le hacen bolsas.
Subida a sus tacones de alambre
reza a unos dioses distraídos,
habla a unas paredes sin eco,
mientras unos ojos la miran
y la atraviesan sin tocarla 
La diva de plumas gastadas
besa las estatuas de mármol 
y anhela sentada en el banco,
Penelope de cabello rojo,
a un Ulises de tres al cuarto
que flota en su memoria
de velas hinchadas


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