Hoy hace un dia raro. El sol desde que salio se anda tapando con un patina gris plomo que no le deja brillar.
Esa sensacion en el estomago antesala del presagio.
Los animales lo saben. Algunos pajaros dejan de cantar, otros ocultan sus nidos ante el temor de la tormenta, otros huyen al abrigo de los montes.
Pero que hacemos nosotros cuando sentimos esa sensacion en el estomago. Como nos preparamos para lo que no sabemos que va ser, ni por donde nos va a venir.
Mientras me entretengo en estos pensamientos, oigo unos pasos acercarse por el camino empedrado que llega a casa. Unos pasos firmes de botas recias que avanzan inexorablemente hacia la puerta.
De un salto voy a la puerta, y al abrirla lo veo avanzar con su macuto al hombro casi vacio, balanceandose sobre una pierna algo maltrecha, en su cara restos de heridas a medio cerrar.
Sorprenden sus ojos que emergen de entre la piel curtida.
Unos ojos como los que han vuelto a la vida y estan ansiosos por verlo todo de nuevo.
A verlo todo despues de la oscuridad.
Cuando me cuelgo en su abrazo, siento como una ola gigante me engulle.
Me engulle hacia el lugar donde empieza todo.
lunes, 26 de marzo de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario